INTRODUCCIÓN:
LA PRIMACÍA DE LA INFORMACIÓN – LOS FUNDAMENTOS DEL MANIFIESTO
ANTIMATERIALISTA
La
ciencia moderna ha llegado a un punto de inflexión inevitable.
Durante décadas, el dogma materialista dominó el pensamiento
colectivo, sosteniendo que el universo y la vida eran únicamente el
juego aleatorio de la materia y la energía ciegas y sin propósito.
El neodarwinismo extendió esta filosofía a la biología, afirmando
que la inmensa riqueza de la vida terrenal se desarrolló a partir de
la interacción mecánica de errores de copia genética (mutaciones)
y un filtro ciego (la selección natural). Sin embargo, este relato
se ha vuelto insostenible a la luz de los hechos experimentales y
teóricos actuales.
Este
documento no es una especulación filosófica, sino una pirámide
lógica y científica rigurosa. Basándose en los descubrimientos más
recientes de la física, la química, la biofísica, la teoría de la
información y la neurología, demuestra que la materia por sí misma
es inerte y caótica. Para que la materia adopte una estructura, se
organice en una forma atómica o funcione como una célula viva, se
requiere un factor transcedente y superior a la materia: la
Información.
De
acuerdo con las leyes cibernéticas de la información, el código
nunca se desarrolla a partir del hardware. El ADN es un lenguaje, un
software que es estructuralmente independiente de las letras químicas
que lo portan. Así como la tinta no explica el significado de un
poema escrito en el papel, las leyes de la química tampoco son
capaces de generar la complejidad especificada del código genético.
Además, los sistemas biológicos poseen una complejidad irreducible:
son "todos funcionales" que no pudieron haberse formado
mediante una transformación lenta y gradual (gradualismo), porque
las fases de transición conllevan una pérdida de función
biofísica, es decir, la muerte inmediata.
Este
manifiesto de 12 niveles conduce metódicamente al lector a través
de esta cadena lógica inquebrantable. Partiendo del átomo
inmaterial, pasando por el aparato inteligente de corrección de
errores de la célula y el fracaso de navegación de la
macroevolución, hasta llegar a aquellas novedades metafísicas de la
mente humana (matemáticas, arte, moral) que van mucho más allá de
la lucha darwiniana por la supervivencia. El resultado es inequívoco:
la vida no es el producto de la evolución material ciega, sino la
creación genial, consciente y completamente optimizada de Dios
Creador (Imago Dei).
Photo
by form PxHere
REFUTACIÓN
CIBERNÉTICA Y BIOFÍSICA DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN MATERIALISTA
GRADO
1 (La Materia): La estructura atómica y las leyes físicas no
son de origen material; detrás de ellas se encuentran las
matemáticas inmateriales y el Espíritu.
GRADO
2 (La Célula): La vida no puede proceder de la evolución
química, porque el ADN es un sistema de codificación elegido
libremente (software) que es independiente de la química del
hardware.
GRADO
3 (La Genética): La diversidad biológica no puede construirse a
partir de errores de copia (mutaciones), porque los errores destruyen
la información en lugar de construirla.
GRADO
4 (La Lógica Celular): El complejo aparato de corrección de
errores del ADN y la apoptosis descartan funcionalmente que la vida
esté calibrada para la acumulación de errores.
GRADO
5 (La Macroevolución): La macroevolución orientada al fenotipo
es inviable sin una navegación teleológica (rastro de
información/GPS); el código de LUCA permanece encerrado sin un
aporte de información externa.
GRADO
6 (La Ecología): Los nichos ecológicos no son capaces de
moldear a las especies (la paradoja de la sabana). El software y el
hardware funcionales ya deben estar listos de antemano para ocupar el
nicho.
GRADO
7 (La Biofísica): La pérdida de función en los estados de
transición y la coordinación de la reproducción sexual hacen que
la transformación gradual sea biofísicamente imposible; la vida
solo pudo entrar en funcionamiento estando ya lista.
GRADO
8 (La Selección): La selección natural no es un ingeniero
creativo, sino un controlador de calidad conservador, programado para
mantener el fenotipo óptimo existente y custodiar los límites.
GRADO
9 (La Paleontología): La transformación de los peces a la
tierra firme es biofísica y estructuralmente imposible; la falta de
formas de transición y la existencia de organismos de doble vía
demuestran un diseño multifuncional y acabado.
GRADO
10 (La Aerodinámica): Las fases graduales de la transformación
de reptiles a aves son inviables debido a barreras aerodinámicas y
funcionales; las plumas de las aves y la arquitectura del vuelo solo
pudieron entrar en funcionamiento a la vez, como un plano de
ingeniería completamente optimizado.
GRADO
11 (La Antropología): El bipedalismo humano, el habla, la mano
de precisión y sus novedades metafísicas (matemáticas, arte,
conciencia) forman un abismo insalvable con el reino animal,
demostrando la realidad de la imagen divina.
GRADO
12 (La Neurología): La gigantesca densidad de red del cerebro
humano, su neuroplasticidad, su eficiencia energética de 20 vatios y
la química microscópica de la memoria van mucho más allá de la
supervivencia darwiniana, demostrando un software espiritual diseñado
para la eternidad que procede del hálito de vida de Dios, así como
la responsabilidad moral de nuestros pensamientos.
LOS
12 GRADOS DEL ORDEN DE LA CREACIÓN
Grado
1: Las leyes físicas y la estructura atómica no son
de origen material
El nivel más bajo del mundo material no
existe por sí mismo, sino que es el producto de una realidad
espiritual y matemática superior a la materia. Esto queda demostrado
por los siguientes hechos:
La
ley precede a la materia: Las constantes físicas y las leyes
universales (gravedad, electromagnetismo, mecánica cuántica) no se
evaporaron a partir de la materia. Al contrario: la materia solo es
capaz de adoptar una forma estructurada porque estas leyes actúan
sobre ella con fuerza vinculante.
Las
leyes no son de naturaleza material: Las leyes de la naturaleza
no tienen masa, no tienen extensión y no están compuestas por
partículas elementales. Son pura información inmaterial y conceptos
matemáticos.
El
átomo es en realidad matemáticas: Si descomponemos el átomo al
nivel de las partículas elementales, la materia sólida desaparece.
Casi la totalidad del interior del átomo es espacio vacío, el cual
se mantiene unido no por esferas tangibles, sino por simetrías
matemáticas, funciones de onda y campos de energía.
Conclusión:
Dado que la materia ciega y caótica es incapaz de imponerse a sí
misma leyes y un orden matemático, la existencia misma de la
estructura atómica más fundamental demuestra claramente que detrás
del mundo físico se encuentra una fuente no material, un Espíritu
consciente e inteligente.
Grado
2: El origen de los portadores de vida a nivel celular
no puede ser la evolución química
Mientras que el primer
grado muestra que la materia física por sí misma es inerte sin una
ley no material, el segundo nivel estructural deja en claro que las
reacciones espontáneas de los elementos inertes (la química ciega)
son estructuralmente incapaces de crear la célula viva.
La
naturaleza no química de la información y del código: El
código genético que se encuentra en el ADN es un lenguaje basado en
una asignación arbitraria, elegida libremente. Dado que no existe
una atracción o coacción físico-química entre las letras químicas
(codones) y su significado (aminoácidos), las leyes de la química
son incapaces de explicar el contenido del código. El software nunca
se desarrolla a partir del hardware.
La
ausencia de evolución biológica en la química: El mecanismo de
la evolución (la selección natural) funciona exclusivamente en
sistemas que ya son capaces de la autorreplicación precisa y que
poseen material hereditario. Dado que las sustancias químicas
inertes no se reproducen y no tienen genes, el concepto de "evolución
química" es en sí mismo una contradicción científica
(oxímoron).
La
ley de la complejidad irreducible: Una célula mínima capaz de
una vida independiente (tal como se describe también a LUCA) no pudo
haberse formado gradualmente, por partes. Para su funcionamiento se
necesita, a la vez y al mismo tiempo, el hardware (membrana,
proteínas) y el software (ADN, un mecanismo de traducción y copia
impecable). Si falta cualquiera de las piezas, el sistema no se
vuelve más "primitivo", sino que muere de inmediato.
Conclusión:
La asombrosa complejidad dirigida por software de los portadores
de vida a nivel celular no puede reducirse a la agitación ciega y
caótica de la materia. Puesto que en el mundo material cada código
funcional y cada máquina compleja conocida tiene detrás una fuente
inteligente, la existencia de la célula, en lugar del mito
materialista de la evolución química, demuestra claramente el
diseño consciente.
Grado
3:
La diversidad de la biodiversidad biológica no puede proceder de los
errores de copia genética
La
teoría de la evolución materialista afirma que todos los diseños
biológicos complejos existentes en el mundo (ojos, alas, sistemas de
sonar, el cerebro) son el producto de errores aleatorios de copia en
el ADN (mutaciones) y de la selección natural. Esta suposición es
científicamente insostenible por las siguientes razones:
Los
errores no crean software nuevo: Las mutaciones son, en esencia,
errores tipográficos en un texto ya existente. La experiencia y la
teoría de la información demuestran que si se introducen errores
aleatorios en el código de un programa informático funcional, el
programa no se ampliará con funciones nuevas y útiles (por ejemplo,
pasar de ser un procesador de textos a un editor de imágenes), sino
que se volverá gradualmente inoperante y colapsará.
Las
mutaciones destruyen, no construyen: La gran mayoría de las
mutaciones genéticas observadas son neutrales o directamente
perjudiciales (causan enfermedades, deformaciones). Incluso las
llamadas mutaciones "beneficiosas" conllevan, casi sin
excepción, una pérdida de información (por ejemplo, una bacteria
pierde la capacidad de unirse a una proteína, lo que la hace
resistente a un antibiótico; pero esto es una pérdida de función,
no la construcción de un nuevo órgano).
La
variabilidad programada inherente al ADN original: En la realidad, la
capacidad de adaptación y la diversidad del mundo vivo no brotan de
los errores. En el ADN original, diseñado de manera impecable, ya se
había codificado desde el principio un mecanismo de variación
increíblemente flexible (por ejemplo, la epigenética, el encendido
y apagado de genes, así como la combinación genética durante la
reproducción sexual). Los seres vivos no cambian debido a los
errores, sino porque su software original está preparado para
adaptarse a un entorno cambiante.
Conclusión:
Contradice por completo el sentido común y la lógica de la
ingeniería la suposición de que toda la paleta de la vida en la
Tierra, genial y coordinada, haya sido creada por el deterioro y la
copia errónea del software genético. La riqueza del mundo vivo no
es el resultado del descarte mutacional, sino la prueba de un diseño
genial y un potencial de adaptación integrados en el programa
original e impecable.
Grado
4: El
aparato de corrección de errores del ADN excluye lógica y
funcionalmente la evolución basada en mutaciones
Según
la narrativa neodarwinista, las mutaciones proporcionan la materia
prima para la evolución. Frente a esto, la realidad es que en la
célula opera un sistema de control de calidad y una policía
molecular multinivel increíblemente complejos, cuyo único objetivo
es la extirpación implacable de las mutaciones.
Un
mecanismo de defensa sofisticado:
Los errores que surgen durante la replicación del ADN son
reconocidos, cortados y corregidos de inmediato por enzimas
específicas (como la función de proofreading
de la ADN polimerasa, así como las proteínas de mismatch
repair).
Este sistema reduce el porcentaje de error desde el nivel del azar
físico-químico hasta el astronómico nivel de precisión de 1 entre
10.000 millones.
La
paradoja lógica: En el ADN existe un aparato específico para
corregir los errores. Si para el desarrollo y la supervivencia del
mundo vivo hubieran sido necesarias las mutaciones (errores),
entonces la "evolución" nunca habría creado un mecanismo
que bloquea y corrige estos errores de forma casi perfecta. Un
sistema que construye por sí mismo el freno de su propio motor de
desarrollo es un sinsentido, tanto según la teoría del diseño como
según el sentido común. Ambos funcionamientos están en total
contradicción el uno con el otro.
El
suicidio a nivel celular (Apoptosis): Si la magnitud del daño en
el ADN o de la mutación es demasiado grande, y el aparato corrector
de errores ya no puede dar abasto, la célula no comienza a
"evolucionar", sino que activa un proceso de muerte celular
programada. El organismo prefiere sacrificar la célula defectuosa
para proteger el diseño genético original e impecable.
Conclusión:
La mera existencia del aparato de corrección de errores que
opera en el ADN refuta radicalmente que los sistemas biológicos
estén calibrados para la acumulación de errores y para la
construcción a partir de ellos. Este genial software y hardware de
defensa demuestra claramente que la vida fue creada como un sistema
conservador, diseñado para la preservación y protección de la
información impecable, en lugar de haber sido abandonada a los
accidentes del azar ciego.
Grado
5: La macroevolución orientada al fenotipo es inviable ante
la ausencia de una navegación teleológica y de un rastro de
información
Mientras
que los grados anteriores han mostrado la naturaleza de software de
la célula y el sistema de defensa conservador (corrector de errores)
del ADN, el quinto grado cierra definitivamente las puertas de la
teoría neodarwinista. Demuestra que, mediante procesos materiales
ciegos, es estructuralmente imposible llegar desde LUCA (o cualquier
organismo unicelular inicial) hasta la biodiversidad biológica
actual. Esto queda demostrado por las siguientes leyes cibernéticas
y de la teoría de la información:
No
pueden surgir nuevas rutas fenotípicas a partir del fenotipo de
LUCA, porque falta la dirección que tienda hacia ello. La
orientación de las mutaciones hacia el desarrollo de un fenotipo es
imposible sin una dirección consciente a largo plazo. No existe tal
cosa como una mutación favorable a la selección.
El
principio del Holstein-Friesian: En la naturaleza inerte falta
por completo la previsión y la orientación dirigida a un fin. Por
ejemplo, el ganado salvaje, expuesto a las fuerzas de la naturaleza,
nunca se seleccionaría por sí mismo ni evolucionaría de manera
espontánea hacia el fenotipo hiperoptimizado del Holstein-Friesian.
El fenotipo Holstein-Friesian solo pudo originarse porque una mente
humana consciente e inteligente —el criador— ejecutó una
selección continua y dirigida hacia una meta final determinada. Sin
una intención consciente de crianza, la presión de la selección
natural es completamente incapaz de guiar un linaje hacia un fenotipo
radicalmente nuevo y estructuralmente optimizado. Las presiones de
selección favorables a la ubre o favorables a la producción de
leche no existen en el estado salvaje.
La
ausencia de las coordenadas de la meta futura (La "Paradoja del
rastro"): Así como el mejor perro de rastreo deambula sin
rumbo si carece de un rastro, el organismo unicelular primitivo
tampoco es capaz de partir hacia la compleja vida pluricelular. ¿Cómo
podrían encontrarse el fenotipo inicial (LUCA) y la meta lejana
asignada (una especie pluricelular compleja) en la oscuridad de las
variaciones genéticas si no está presente una dirección consciente
y teleológica que conozca las coordenadas de la meta anatómica
futura? Los procesos materiales ciegos son incapaces de tomar un
rastro del futuro que aún no existe. Ante la ausencia de un control
teleológico (dirigido a un fin) que conozca las metas anatómicas
externas y futuras, el código de LUCA permanece encerrado para
siempre en sus propias coordenadas unicelulares.
La
mutación como ruido físico y el error de categoría semiótico:
La explicación basada en la organización química de la materia es
un clásico error de categoría. Cuando escribimos con tinta sobre un
papel, las fuerzas entre el papel y la tinta son de naturaleza
puramente físico-química. Sin embargo, las leyes de la física y de
la química no explican el significado de las palabras ni la sintaxis
de las oraciones. La tinta es el portador (hardware), el texto es el
código (software). En el ADN, el orden de las bases (A, T, G, C) es
transversalmente independiente entre sí. A lo largo del eje
longitudinal no existe ninguna coacción o afinidad físico-química
que determine la secuencia. Desde el punto de vista de la energía de
los enlaces químicos, todas las combinaciones son completamente
equivalentes. Si el orden de las bases es específico de la
secuencia, la información biológica no se puede reducir
estructuralmente a las propiedades internas de la materia. Y no se
genera código sin un programador.
La
naturaleza caótica de la presión de selección ambiental: La
formación del fenotipo de aproximadamente 8 millones de especies
mediante mutación y selección natural es inviable, porque las
fuerzas cambiantes de la naturaleza no pueden mantener la orientación
morfológica. No existe una presión de selección favorable a la
selección. Si comparamos la mutación con el funcionamiento del
volante de un automóvil, ¿cómo sabría la ciega presión de
selección ambiental cuál es la dirección correcta en cada
bifurcación del camino?
La
mutación es un impulso ciego, no tiene detrás una determinación de
rumbo mediante un GPS integrado. La presión de selección (el clima,
la sequía, la edad de hielo) no es un GPS inteligente, sino la
tormenta caótica en sí misma. El entorno físico no sabe que el
reptil necesitará un ala funcional dentro de 100.000 generaciones,
por lo que no moldeará el cambio climático de forma previsora para
que construya precisamente el complejo plumaje.
En
el mismo entorno forestal viven el pájaro carpintero, la oruga y la
ardilla; si la fuerza ambiental ciega fuera el timonel, las especies
bajo la misma presión tendrían que cambiar todas en la misma
dirección. La existencia de 8 millones de puntos finales únicos y
óptimamente diseñados demuestra que la presión de selección
natural, que se sacude de forma caótica, es incapaz de realizar la
navegación morfológica compleja.
Conclusión:
La asombrosa diversidad de la vida en la Tierra y la existencia de 8
millones de planos biológicos únicos y diseñados con precisión de
ingeniería constituyen una imposibilidad matemática y cibernética
para el dúo de las mutaciones ciegas y la selección caótica. Dado
que el sistema carece de mutaciones con visión de futuro y de una
presión ambiental favorable a la selección, la complejidad del
mundo vivo solo pudo surgir mediante el constante control informativo
de un Diseñador consciente, que está por encima de la materia,
fuera del espacio y del tiempo, y que todo lo prevé.
Grado
6: La
teoría de los nichos ecológicos es un grave error cronológico y
lógico que invierte la realidad física
La
narrativa materialista afirma que la apertura de nuevos nichos
ecológicos y la competencia entre las especies "moldean" y
"dirigen" la transformación anatómica de las especies.
Esta suposición fracasa ante dos hechos irrefutables:
No
existe un nicho ecológico favorable a la selección: Según la
teoría oficial, la competencia entre las variantes conduce a la
ocupación de nuevos nichos ecológicos y a la formación de nuevas
especies. Esta afirmación invierte la realidad física y la
cronología.
La
contradicción cronológica (La primacía del hardware y del
software): La teoría evolutiva intercambia la relación de causa
y efecto y el orden cronológico. Un ser vivo no ocupa un nuevo nicho
ecológico porque la "competencia lo obligue", sino porque
ya posee de antemano aquellas características anatómicas y
genéticas (fenotipo) listas que lo capacitan para la supervivencia
en el nuevo nicho. El camello no desarrolló la joroba y el sistema
de almacenamiento de agua en el desierto; si hubiera ido allí sin
ellos, habría muerto de inmediato.
Para
la ocupación de un nicho, el software y el hardware especificados ya
deben estar LISTOS. El nicho ecológico no es una mesa de diseño
creativa, sino un colador a posteriori.
La
paradoja de la celulosa: Cuando las plantas aparecieron en la
tierra firme, se abrió una fuente de energía enorme e inexplorada:
la celulosa (hierba, hojas). Pero la hierba y las hojas por sí
mismas no son capaces de darle un plano o información al animal.
Aquella criatura que no tuviera ya de antemano en su software
genético interno y en su microbioma simbiótico la compleja
capacidad de degradar la celulosa, por más que se hubiera parado en
la cima de un montón de hierba, habría muerto de hambre.
La
paradoja de la sabana (El entorno no es una fuente de información):
El entorno físico externo e inerte (nicho ecológico: luz solar,
suelo, oxígeno, hierba) no es una fuente de información ni un
ingeniero inteligente, por lo que es incapaz de elaborar planos. Si
la presión ambiental externa fuera la única fuerza moldeadora y
brújula, entonces las especies que mastican exactamente la misma
hierba en el mismo lugar habrían tenido que fusionarse en un único
fenotipo óptimo. Frente a esto, la coexistencia de fenotipos
radicalmente distintos y estables demuestra la primacía de los
programas internos.
En
la misma sabana, en el mismo nicho ambiental y de la misma hierba
viven la cebra, el ñu, el antílope y el jabalí verrugoso. El
entorno por sí solo es incapaz de orientar la selección en tantas
direcciones como especies existen. La forma no está determinada por
el espacio caótico externo. La estabilidad del mundo vivo está
resguardada de manera rígida por el programa genético interno y
cerrado de las especies y por sus estrictos mecanismos de corrección
de errores frente a los vaivenes del entorno externo.
Conclusión:
El nicho ecológico por sí mismo es completamente inerte: no es
una fuente de información y no es capaz de orientar la selección en
tantas direcciones como especies existen. El hecho de que las
especies listas y funcionales encuentren con precisión a posteriori
los nichos adecuados para ellas no demuestra una deriva ambiental
ciega, sino un diseño genial, previsor e internamente programado.
Grado
7: La inviabilidad de los estados de transición y la paradoja
de la reproducción sexual excluyen la macroevolución gradual
El
pilar fundamental del neodarwinismo es la transformación lenta y
gradual (gradualismo). Esta suposición es un sinsentido tanto
biofísica como funcionalmente, lo cual queda demostrado por las
siguientes leyes irrefutables:
El
desarrollo de una nueva estructura anatómica está condenado al
fracaso desde el principio debido a las deficiencias de las fases
intermedias. Una forma nueva no puede surgir de golpe, y de manera
gradual solo sería capaz de hacerlo a costa de debilitar la
organización existente; pero en ese caso, la selección natural la
descartaría de inmediato. Este es el abismo funcional y la ley
biofísica de "quedarse entre dos sillas, en el suelo".
La
ley biofísica de "quedarse entre dos sillas, en el suelo":
La complejidad y la divergencia estructural de los fenotipos excluyen
la existencia de una transición continua y viable entre dos especies
diferentes. Si los fenotipos difieren en cientos de componentes
interdependientes, el mecanismo evolutivo ciego es incapaz de
construir esos múltiples componentes punto por punto de manera que
acierte plenamente en cada paso intermedio.
El
estado de degradación funcional: La complejidad de un organismo como
fenotipo exige a la vez la construcción y la sincronización de
sistemas orgánicos en múltiples direcciones (esqueleto,
circulación, respiración, sistema nervioso), algo para lo cual un
ser vivo que inicia una transformación espontánea carece de
capacidad. Durante el desarrollo gradual de un ala, mientras se
modifican los huesos de la extremidad anterior, dicha extremidad ya
es inepta para correr o trepar con eficacia, pero todavía es
completamente inservible para el vuelo. El ser pierde la estabilidad
del fenotipo antiguo, pero aún no adquiere la del nuevo. Este estado
híbrido, intermedio e inacabado es la fase de degradación
funcional, la cual es descartada de forma inmediata e implacable por
la selección natural (autoselección). La evolución ciega no puede
sobrevivir a millones de años de inoperatividad.
¿Cómo
sabría el alpinista en una pared de roca vertical a 100 metros de
altura si cada uno de sus próximos pasos le asegurará un punto
estable? Tras abandonar el saliente que era estable, si pisa una sola
piedra inestable, caerá al vacío.
La
paradoja de la reproducción sexual: Está completamente
descartado que a lo largo de millones de años, a través de fases
sin propósito, inacabadas e incapaces de cumplir su función, se
desarrollen los órganos reproductores masculinos y femeninos
perfectamente acoplados entre sí mientras la especie misma se
transforma. Un ser vivo no puede reproducirse, engendrar y traer al
mundo descendencia sana con órganos "a medio terminar",
mientras su respiración, circulación o visión se encuentran
también en fases rudimentarias y de transición. Solo en la creación
no existen estados de transición, porque el software y el hardware
entran en la realidad a la vez y de forma completamente optimizada.
La
ausencia de sincronización molecular: La reproducción, la
visión o la respiración no son únicamente una cuestión de órganos
macroscópicos (hardware). Detrás de ellos se encuentra un control
molecular a nivel celular, un sistema hormonal y un aparato nervioso
y vascular (software) increíblemente complejos. Estos no pudieron
haberse desarrollado por separado, ajustándose los unos a los otros
"por no se sabe qué", porque si cualquiera de los
elementos es imperfecto o rudimentario, el ciclo reproductivo y la
vida colapsan de inmediato.
Conclusión:
Las fases intermedias presupuestas por la teoría de la
transformación gradual son, en la realidad, sentencias de muerte
biológica. En la vida no existen estados de transición. El
software, el hardware, el funcionamiento masculino y femenino, así
como todos los sistemas orgánicos coordinados deben entrar en la
realidad de forma completamente optimizada a la vez, desde el primer
instante, para que la especie sobreviva siquiera por una sola
generación. Este hecho biofísico irrefutable demuestra
definitivamente la Creación consciente, inmediata y completa.
Grado
8: El carácter conservador de los mecanismos reproductivos y
de selección excluye la transformación de las especies
La
teoría neodarwinista presenta a la selección natural y a la
"supervivencia de los más aptos" como un proceso creativo
que genera formas nuevas. Frente a esto, la realidad biológica es
que los mejores supervivientes favorecen la permanencia de su propio
fenotipo. La temática darwiniana sobre los mejores supervivientes no
es un mecanismo creador de fenotipos, sino un mecanismo de
mantenimiento de nivel que protege los límites existentes.
El
carácter conservador de los mecanismos reproductivos: Los
procesos reproductivos y los mecanismos de transmisión genética
visibles en la naturaleza se enfocan exclusivamente en el
mantenimiento de aquellos individuos que aseguran la supervivencia en
el momento presente. ¿Y quién garantiza la permanencia más óptima
sino aquella estructura que ya existe lista y funciona a la
perfección? Es por ello que los mejores supervivientes se enfocan en
el mantenimiento y la preservación de su propio fenotipo optimizado.
En
lugar de la deriva "transformadora de especies" que exige
la teoría de la evolución, los sistemas biológicos operan en un
bucle de retroalimentación cerrado que mantiene a las especies
dentro de sus propios límites creados. Los mejores supervivientes
heredan su propio patrón porque están programados para ello.
La
selección natural como controlador de calidad: La selección
natural no es en realidad un ingeniero creativo, sino un estricto
controlador de calidad en la puerta de la fábrica. Su función no es
diseñar modelos nuevos, sino eliminar implacablemente de la
población las variaciones defectuosas, cargadas de ruido genético y
mutaciones, que difieren de las características de la especie, con
el fin de garantizar la estabilidad.
El
fracaso de la temática darwiniana: Los mecanismos darwinianos
(las mejores probabilidades de supervivencia y reproducción) no son
fuerzas creadoras de fenotipos, sino fuerzas de mantenimiento de
nivel y estabilización. La naturaleza premia y multiplica aquel
patrón que ya funciona de forma impecable desde el principio, y
castiga los intentos de modificación (mutaciones).
Conclusión:
La presión de selección que opera en el mundo biológico y la
estructura de los mecanismos reproductivos bloquean estructuralmente
la macroevolución. Los sistemas visibles en el mundo vivo están
programados para hacer sobrevivir a su propio fenotipo impecable, lo
cual demuestra definitivamente que los límites de las especies son
infranqueables y que la vida fue creada para un equilibrio estático,
estable y perfectamente diseñado.
GRADO
9: La
imposibilidad física y funcional de la macroevolución terrestre de
los peces
Una de
las historias más icónicas de la biología evolutiva oficial —el
paso del agua a la tierra firme (la transición pez-tetrápodo),
ilustrada con fósiles como el Acanthostega,
Ichthyostega
o el Tiktaalik
roseae— es en
realidad una suposición materialista con una cronología invertida.
El
relato de que el pez "salió a la orilla" y, bajo el efecto
de la presión de selección, desarrolló gradualmente patas y
pulmones no solo es imposible cronológica y funcionalmente, sino que
es directamente absurdo. En la realidad, la teoría de la transición
del agua a la tierra firme fracasa ante tres pilares irrefutables:
La
trampa del vacío funcional (El pulmón y la branquia "a medio
terminar"): El sistema respiratorio es un paquete de
software y hardware sistémico e irreduciblemente complejo. No basta
con un tejido pulmonar rudimentario. Para la respiración terrestre
se requiere a la vez una mucosa específica que no se adhiera con el
aire (sustancias tensioactivas/surfactantes), un sistema circulatorio
completamente reprogramado (circulación menor y mayor, un corazón
de tres o cuatro cavidades en lugar de los arcos branquiales), así
como un nuevo código de software neurológico (el centro
respiratorio del tronco encefálico que opera automáticamente la
respiración rítmica basado en los niveles de dióxido de carbono en
la sangre).
Si
una criatura con branquias sale a la orilla, no tiene tiempo para
mutar durante millones de años: ante la falta de intercambio
gaseoso, muere en cuestión de minutos. El pulmón "a medio
terminar" presupuesto por la teoría darwiniana —el cual aún
es inepto para absorber oxígeno pero ya ha desmantelado la branquia—
en la realidad nunca podría llegar a aparecer, porque los individuos
de transición se extinguirían de inmediato por selección.
El
colapso biomecánico: Cuando el pez sale a la tierra firme, su
peso aumenta repentinamente múltiples veces debido a la desaparición
de la fuerza de flotación. Para no aplastarse bajo su propio peso en
la orilla y para que sus órganos internos no se trituren, tendría
que poseer un esqueleto completamente nuevo desde el primerísimo
segundo de su aparición en la orilla: una cintura pélvica maciza,
extremidades fijadas a la columna vertebral y una caja torácica
fuerte. Si estos elementos no están presentes, el pez yace en la
orilla como una masa inerte e inmóvil, siendo el peor de los
supervivientes.
La
refutación de los peces de doble vía (El principio de la aplicación
híbrida):
Seres geniales como los saltarines del fango (Periophthalmus),
los peces escaladores (Anabas
testudineus)
o los peces pulmonados son hasta el día de hoy refutaciones vivas
del gradualismo darwiniano. No son formas de transición "a
medio terminar", sino obras maestras de ingeniería listas,
cerradas, multifuncionales, de alta tecnología y diseñadas para una
doble vía.
El
saltarín del fango es capaz de cerrar sus cavidades branquiales y
llenarlas con agua, posee un sistema óseo y muscular específico y
alargado detrás de sus aletas pectorales, sus ojos forman una imagen
nítida también en el aire y tienen la capacidad de retraerse. Ellos
son los reyes de su propio nicho: si una mutación comenzara a
desmantelar su branquia o a rigidizar su aleta, la selección los
destruiría de inmediato, porque estropearían el equilibrio
perfecto. El hecho de que un software corra en dos plataformas
(estilo de vida anfibio) no demuestra una transformación, sino que
prueba que su programador escribió de manera previsora un código de
software universal que maneja los parámetros de ambos entornos.
El
hecho implacable del registro fósil: Si el desarrollo hubiera
ocurrido de forma gradual, las capas terrestres tendrían que estar
llenas de miles de millones de formas de transición con esqueletos
en formación incierta. Frente a esto, en el registro fósil (por
ejemplo, durante la explosión cámbrica), los planos anatómicos
complejos (como los ojos compuestos con sistema de lentes de los
trilobites) aparecen repentinamente en una fracción de instante
geológico, de forma acabada, como una instalación de software lista
y sin antecedentes previos.
Conclusión:
La tierra firme no desarrolló el pulmón y la pata, sino que
permitió la supervivencia de aquellos seres vivos que ya poseían de
antemano una arquitectura anatómica lista y existente. Dado que las
mutaciones ciegas son incapaces de programar un plano corporal nuevo
y tan complejo, la aparición de los tetrápodos terrestres no es la
prueba del ahogamiento de los peces, sino de un plano de ingeniería
genial y completamente nuevo de un Creador consciente.
GRADO
10: La
imposibilidad biomecánica y aerodinámica de la transformación
reptil-ave y del desarrollo gradual del vuelo
El
relato icónico de la biología evolutiva oficial, según el cual los
reptiles y dinosaurios corredores se transformaron gradualmente en
aves y comenzaron a volar a través de la selección natural mediante
saltos desde los árboles o el aleteo para atrapar moscas, es un
grave error de categoría. La teoría fracasa ante tres barreras de
ingeniería insalvables:
La
trampa micromecánica de la pluma: La pluma de ave no es un pelo
modificado, sino una de las arquitecturas estructurales especificadas
más complejas de la biosfera. Del raquis central de una sola pluma
de vuelo brotan ramas (barbas), y de estas crecen radios
microscópicos en cuyos extremos se encuentran diminutos ganchos
mecánicos, creando un sistema de cierre aerodinámico similar al
velcro. Si este código de software no está programado con precisión
milimétrica en el ADN, la pluma se deshace, deja pasar el aire y
resulta completamente inútil desde el punto de vista aerodinámico.
Una pluma "a medio terminar", sin ganchos, no eleva, sino
que ondea al viento dificultando la carrera, lo que significa que la
selección eliminaría de inmediato a su portador.
La
complejidad irreducible de la arquitectura del vuelo: Para volar
no basta con que a un reptil "le crezcan alas". Se trata de
un paquete integrado de software y hardware a nivel sistémico, donde
los componentes por separado son mortales.
Rediseño
del esqueleto: Los pesados huesos de los reptiles tuvieron que ser
sustituidos por huesos huecos y neumáticos (llenos de aire), la
columna vertebral debió transformarse en una sección dorsal rígida
y fusionada (sinsacro), y en el esternón tuvo que crecer una quilla
(carina) para la fijación de los músculos del vuelo.
Revolución
del sistema respiratorio: El pulmón de tipo sacular con flujo de
ida y vuelta de los reptiles tuvo que ser reemplazado por el sistema
unidireccional con sacos aéreos de las aves. No hay transición
entre ambos sistemas: con un pulmón medio unidireccional y
perforado, el animal se asfixiaría de inmediato.
Software
del sistema nervioso: La coordinación del vuelo, el sentido del
equilibrio y la velocidad del procesamiento visual requieren un
sistema operativo (software) del tronco encefálico y del cerebelo
completamente nuevo. Ante la ausencia de cualquiera de estos
elementos, el resultado no es un avance anatómico, sino una caída y
la muerte inmediata.
[
ARQUITECTURA DEL VUELO ]
[
Huesos huecos ] + [ Pulmón con sacos aéreos ] + [ Plumas con velcro
]
Si
falta cualquiera de ellos: Caída, inmovilidad, muerte inmediata.
La
brecha funcional y la ley de preservación de las especies: Un
pequeño reptil que corría por el suelo persiguiendo presas estaba
perfectamente optimizado en su propio entorno. La transformación de
sus extremidades anteriores —cuando los dedos de agarre desaparecen
y comienza a desarrollarse el ala— representa una brecha funcional
que dura generaciones. En una fase de transición teórica como esa,
las extremidades anteriores del animal ya serían ineptas para
agarrar y trepar, pero todavía serían completamente inservibles
para el vuelo. Esta criatura sería un engendro funcional; según el
principio darwiniano del "más apto", sería el desecho más
indefenso e inviable, al cual la naturaleza eliminaría de inmediato.
Conclusión:
Así como el ala y el software de un avión no surgieron de la
transformación gradual de las bicicletas, el ave tampoco procede de
los errores mutacionales del reptil. El fenotipo de reptil terrestre
y el fenotipo de ave aérea son dos planos de ingeniería aislados,
cerrados y genialmente integrados entre sí. El ave puede volar
porque todo el hardware y el software necesarios para el vuelo ya
estaban presentes desde el primer segundo, completamente listos y
coordinados, lo que según la pura lógica demuestra la programación
de un Creador consciente e inteligente.
GRADO
11:
El abismo biológico, informático y espiritual insalvable entre el
ser humano y el reino animal
Según
la narrativa neodarwinista, el ser humano es meramente un mono
erguido que desarrolló un cerebro más grande a lo largo de la lucha
por la supervivencia. Los siguientes hechos biológicos,
antropológicos y de la teoría de la información demuestran que el
ser humano representa cualitativamente una categoría completamente
separada. Esto queda demostrado por los siguientes hechos:
La
paradoja biomecánica del bipedalismo (La Ley de los Todos
Funcionales): El bipedalismo no es un simple erguimiento animal,
sino un plano corporal anatómico (arquitectura) completamente nuevo
e integrado, el cual exige simultáneamente una docena de
modificaciones mediante la reescritura total del esqueleto: el
foramen magno humano se ubica en la base del cráneo (en los monos
está detrás); la columna vertebral humana posee una curvatura única
en forma de S para absorber los impactos (la de los monos es
arqueada); la pelvis humana es ancha y en forma de cuenco para
sostener los órganos internos en posición vertical (la de los monos
es alargada y estrecha); el pie humano posee bóveda longitudinal y
transversal, y nuestro dedo gordo está alineado con los demás (el
de los monos es un dedo de agarre).
El
origen y la inserción de los músculos dorsales excluyen que los
imaginados ancestros caminaran encorvados. Estas modificaciones por
separado harían al individuo inviable y cojo. El hardware del
esqueleto y el software del equilibrio tuvieron que funcionar juntos
al 100% desde el primerísimo instante. No hay transición a medio
terminar: detrás de los complejos reflejos del equilibrio sobre dos
piernas se encuentra un diseño consciente.
La
genial integración software-hardware del habla: El habla
articulada es posible gracias a la genial arquitectura multifuncional
de la garganta humana, donde la vía común para la respiración y la
alimentación no es un error de diseño, sino la integración llevada
al máximo nivel del hardware único responsable del habla y del
software perfecto de los reflejos. Esta sección común de la
garganta es la optimización de un sistema multifuncional que permite
la complejidad del habla; además, resulta vital como sistema
respiratorio de reserva (cuando se obstruye la sección nasal) y al
toser para expulsar secreciones. Sin esto, la modulación compleja
del sonido sería imposible. Este hardware, complementado con el
software neural del gen humano FOXP2 —el cual difiere
cualitativamente del de los chimpancés—, constituye un sistema de
comunicación exclusivo. El software neural de los monos es
físicamente incapaz de ejecutar el habla articulada.
La
mano humana:
Frente a las extremidades de gancho de los monos, optimizadas para
colgarse, la extremidad superior humana es una obra maestra de
ingeniería completamente única: la cumbre del agarre de precisión.
El pulgar humano es mucho más largo, musculoso y completamente
oponible a los demás dedos. Solo el ser humano es capaz del agarre
de precisión (tocar la yema del pulgar con la yema del dedo índice
o meñique), para lo cual cuenta con músculos completamente únicos
(como el musculus
flexor pollicis longus)
que están ausentes en los monos. Esta mano fue diseñada para
fabricar herramientas, pintar, hacer música, escribir y crear con
precisión quirúrgica.
Evidencias
informáticas y neurobiológicas
La brecha de la corteza cerebral y del cableado neural: El cerebro humano no solo es más grande en tamaño que el del mono, sino que su cableado interno (la densidad de las sinapsis y las rutas de transmisión de impulsos) es completamente único. En el cerebro humano se encuentran células específicas (como las neuronas de von Economo) que son responsables de la inteligencia social, la empatía y las decisiones abstractas, y que están ausentes en el reino animal.
La
paradoja neurobiológica y energética:
El cableado interno de la corteza cerebral humana (su densidad
sináptica, las neuronas de von Economo responsables de la empatía y
de las decisiones abstractas) es singular. Además, representando el
cerebro solo el 2% del peso corporal, consume más del 20% del
requerimiento energético total (glucosa y oxígeno) del organismo.
En el estado salvaje, un "vertedero de energía" tan
derrochador habría significado la muerte inmediata por hambre y una
desventaja evolutiva, a menos que este cerebro hubiera estado
calibrado desde el principio para una forma de existencia superior, espiritual y creadora.
Evidencias
de software y metafísicas (Las novedades "no materiales")
El
pensamiento abstracto, las matemáticas y el simbolismo:
La Paradoja del Taxi establece que a partir de decisiones ciegas e
instantáneas, sin un mapa y una meta estratégica final, es
imposible llegar a un resultado biológico específico. Pero en el
ser humano, la mayor paradoja es que nuestro software contiene
elementos que no poseen absolutamente ningún beneficio evolutivo o
de supervivencia. El ser humano es capaz de construir desde la nada
el cálculo integral, la mecánica cuántica y es capaz de comprender
el infinito.
Las matemáticas avanzadas y el simbolismo abstracto son un software espiritual que no es el producto de la mera lucha material por la supervivencia, sino un don que procede de una fuente de orden superior.
El
arte, la estética y la música: En el reino animal no existe la
autoexpresión estética. El ser humano es capaz de llorar al
escuchar una melodía hermosa, es capaz de pasar años creando una
pintura o escribiendo poemas. Nuestra necesidad de música, arte y
belleza es completamente inútil desde el punto de vista de la
transmisión egoísta de los genes (la supervivencia y reproducción
darwiniana). Nuestro sentido estético demuestra que el propósito de
nuestra vida no es la mera existencia biológica, sino el reflejo
de la belleza del Creador.
Moral, autosacrificio y conciencia: La biología evolutiva explica el mundo mediante el "egoísmo de los genes": el fuerte destruye al débil. En el ser humano, por el contrario, opera un código interno universal: la conciencia. El ser humano es capaz de dar su vida por un ser humano completamente extraño, es capaz de construir hospitales y cuidar de sus semejantes indefensos, enfermos e incapaces ya de reproducirse. Según el materialismo darwiniano, el apoyo a los débiles es un crimen contra el patrimonio génico porque empeora la calidad de la especie. El ser humano, sin embargo, lo hace porque nuestra moral y nuestra empatía son la huella imborrable de la imagen divina en nosotros.
Conclusión:
El
plano corporal material del ser humano, su cableado informático y
sus capacidades espirituales representan un salto cualitativo que no
puede reducirse a las mutaciones ciegas del reino animal. La
existencia del ser humano no es el subproducto del horror de la
supervivencia biológica, sino la prueba de un acto creador directo,
dirigido y de la más alta categoría de un Hacedor consciente e
inteligente.
GRADO
12:
La capacidad del cerebro humano y de la memoria va mucho más allá
de los límites de la supervivencia darwiniana, demostrando el origen
trascendente
La
suposición materialista de que el cerebro humano es meramente un
agrandamiento cuantitativo del cerebro de los primates bajo el efecto
de la presión de supervivencia es una imposibilidad neurobiológica.
El funcionamiento del cerebro y de la memoria constituye una barrera
teórica inquebrantable ante la evolución ciega.
El
cerebro humano no es algo que "simplemente cayó en nuestro
regazo", sino que es el sistema de procesamiento de datos y de
control más complejo, denso y misterioso del universo físico, al
lado del cual todas las supercomputadoras del mundo parecen simples
juguetes primitivos. El cerebro no fue diseñado para 70 u 80 años;
detrás de su funcionamiento se encuentran hechos incuestionables.
Una
densidad de red que supera a la Vía Láctea: En el cerebro
humano se encuentran aproximadamente 86.000 millones de neuronas. Una
sola célula nerviosa puede conectarse incluso con hasta otras 10.000
células, por lo que el número de conexiones (sinapsis) en el
cerebro alcanza entre 100 y 150 billones (1,5 × 10¹⁴). En este
mismo instante, en el cerebro humano existen más conexiones
especificadas y cableadas con precisión milimétrica que estrellas
en toda la Vía Láctea. Además, esta gigantesca red no es caótica:
cada cableado tiene un lugar y una función exactos.
La
neuroplasticidad como software autoejecutable: Cuando el ser
humano construye un procesador informático, los circuitos de silicio
son fijos. El cerebro humano, por el contrario, es capaz de la
neuroplasticidad: cuando aprendemos, experimentamos o recordamos,
nuestro cerebro reescribe y reconstruye físicamente sus propios
circuitos, creando nuevas conexiones físicas. El software rediseña
continuamente el hardware sobre el que corre. No existe un
programador humano tan genial que sea capaz de escribir un sistema
operativo de este tipo, capaz de reconstruirse físicamente a sí
mismo bajo la influencia de estímulos externos.
La
paradoja de la eficiencia energética: Las supercomputadoras que
ejecutan los modelos de inteligencia artificial más modernos
consumen la energía eléctrica equivalente a ciudades pequeñas y
requieren enormes sistemas de refrigeración. El cerebro humano
—mientras realiza tareas miles de veces más complejas y flexibles—
consume tan solo 20 vatios de energía. ¡Esto es menos de lo que
consume una bombilla tenue de refrigerador! Esta eficiencia
energética microscópica es la prueba del diseño de transmisión de
señales analógicas y digitales más perfecto.
La
química microscópica del almacenamiento de la memoria: Cuando
recordamos un olor o un sonido desde la perspectiva de décadas
atrás, el cerebro no funciona como un disco duro estático. El
almacenamiento a largo plazo de los recuerdos se produce mediante la
alteración de las proteínas estructurales de las sinapsis, la
expresión (activación) de genes específicos y el fortalecimiento
bioquímico de las conexiones entre las células nerviosas
(potenciación a largo plazo – LTP). Esta es una biblioteca
molecular dinámica capaz de preservar la inconmensurable cantidad de
datos de toda una vida en una forma inmediatamente evocable,
entretejida con emociones y asociaciones. Esta capacidad no fue
dimensionada para la supervivencia terrenal de 70 a 80 años, sino
para la eternidad.
El
salto cualitativo y las novedades inmateriales:
La corteza prefrontal (cortex)
hace posible el sentido del tiempo (la planificación a décadas de
distancia), la sintaxis lingüística, la conciencia y el disfrute de
las artes. Capacidades completamente innecesarias para la
supervivencia darwiniana (componer sinfonías, reflexionar sobre el
origen del cosmos) demuestran que el software del cerebro no es el
producto de la mera lucha por la subsistencia, sino que procede de
una dimensión superior.
La
respuesta de la Biblia (El hálito de Dios) y la responsabilidad de
los pensamientos: La explicación más lógica y la única
funcional para la existencia de nuestro cerebro y de nuestra
conciencia es que la información y la razón no brotan de la
materia, sino de una Razón superior. La Biblia habla exactamente de
este salto cualitativo en Génesis 2:7, al describir la creación del
hombre: "Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la
tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser
viviente". El cuerpo del hombre (el hardware) fue formado a
partir de los elementos de la tierra (carbono, hidrógeno, nitrógeno,
hierro), pero esa inconmensurable inteligencia y conciencia que opera
en nuestro cerebro (el software) procede directamente del espíritu
trascendente del Creador.
Puesto
que este sistema es una creación espiritual recibida de Dios, la
Biblia deja en claro que somos responsables de nuestros pensamientos
ante el Creador. Proverbios 4:23 advierte: "Sobre toda cosa
guardada, guarda tu corazón [mente]; porque de él manan las fuentes
de la vida". Dios no solo ve nuestras acciones externas, sino
que también conoce los pensamientos más ocultos que corren por los
circuitos microscópicos de nuestro cerebro (Salmo 139:2: "Desde
lejos entiendes mis pensamientos"), lo que confirma que la mente
humana es un ser eterno diseñado para la responsabilidad moral y
espiritual.
CONCLUSIÓN
FINAL RESUMIDA
Este
sistema de argumentos compuesto por 12 grados forma una única
pirámide lógica y cerrada. Las teorías materialistas y
neodarwinistas no brotan de los hechos experimentales, sino de un
compromiso filosófico dogmático y preexistente.
Según
las reglas estrictas y verificables de la física, la química, la
teoría de la información, la biofísica, la neurología y la
antropología, el mundo material no se explica a sí mismo. La vida,
la genial complejidad de las estructuras biológicas, la rigidez
insalvable de los límites de las especies, así como las novedades
más allá de la materia de la mente y la conciencia humanas apuntan
todas hacia una única dirección lógica: el diseño consciente y la
creación directa de un Dios Creador espiritual, infinitamente
inteligente y que está fuera del espacio y del tiempo, previéndolo
todo.
LA
LEY DE LA LÓGICA DE EXCLUSIÓN: SI LA MATERIA QUEDA EXCLUIDA, LA
INTELIGENCIA QUEDA PROBADA
La
filosofía de la ciencia materialista recurre con frecuencia al truco
demagógico de declarar la cuestión como "científicamente
incontestable" cuando se enfrenta al origen inmaterial de la
información, para no tener que pronunciar el nombre del Creador. Sin
embargo, según las reglas de la lógica y de las matemáticas (el
principio del tercero excluido), en un sistema de dos elementos la
exclusión irrefutable de uno de los factores significa de forma
automática e inmediata la demostración del otro factor.
Basándose
en las relaciones de causa y efecto, en el universo existen
únicamente dos fuentes potenciales:
A)
Las interacciones físico-químicas, ciegas, de la materia y de la
energía (La materia).
B)
La voluntad y la inteligencia de una entidad espiritual y externa a
la materia (El Creador).
Dado
que las leyes físicas y de la teoría de la información expuestas
en los puntos 1, 2 y 3 han excluido con precisión matemática la
opción "A" (puesto que la química no coacciona al código
y el hardware no engendra software), por necesidad lógica únicamente
la opción "B" puede mantenerse en pie. Aquí no hay una
tercera vía ni existe una escapatoria intermedia.
CONCLUSIÓN
DEFINITIVA
La
existencia del código digital genial y secuencialmente independiente
en el ADN no es una prueba de fe, sino una evidencia matemática y de
la teoría de la información rigurosa. Puesto que la información no
es de naturaleza material y su generación es una imposibilidad
física a partir de los procesos ciegos de la materia, la existencia
del software genético demuestra de forma inapelable la existencia y
la intervención directa de un Agente Espiritual omnisciente que está
fuera de la materia y del tiempo: es decir, de Dios Creador. El
materialismo biológico no es simplemente una teoría alternativa,
sino un error de categoría científico que se autocontradice ante
las leyes fundamentales de la teoría de la información.
NOTAS
EXPLICATIVAS CIENTÍFICAS Y CONCEPTUALES
LUCA
(Last Universal Common Ancestor – Último Ancestro Común
Universal): El primer organismo o célula teórica presupuesto
por la biología evolutiva, del cual, según la hipótesis,
descienden todas las formas actuales de la vida en la Tierra
(bacterias, plantas, animales, el ser humano). El manifiesto señala
que ya en el momento mismo de su supuesta existencia, LUCA tenía que
poseer un control de software acabado y sumamente complejo (ADN)
junto con una maquinaria molecular (hardware), lo cual excluye su
formación gradual por medio de procesos químicos ciegos.
Biodiversidad
(Diversidad biológica): La inconmensurable riqueza y variedad de
las formas de vida en la Tierra, de los hábitats y de las
variaciones de las especies. Según la teoría neodarwinista, esta
diversidad está impulsada por los errores de copia genética
(mutaciones) y la selección ambiental. La lógica del documento
demuestra que la diversidad no es en realidad el resultado del
desecho, sino del potencial de variación diseñado y programado,
presente de antemano en el código genético original (por ejemplo,
la regulación epigenética).
Microbioma
(Microbioma simbiótico): La comunidad de miles de millones de
organismos microscópicos (bacterias, hongos, virus) que viven en el
cuerpo y en la superficie corporal de los seres vivos (especialmente
en el sistema digestivo), los cuales son indispensables para la
supervivencia del organismo huésped. El ser humano o los herbívoros
de la sabana (como en el caso de la degradación de la celulosa) no
pueden existir sin su propio microbioma. Esta interdependencia
(simbiosis) forma un sistema irreduciblemente complejo que no pudo
haberse desarrollado por partes, ya que los dos sistemas biológicos
separados tuvieron que funcionar juntos con precisión milimétrica
desde el primerísimo instante.